jueves, 4 de agosto de 2011

ESCENA TARANTINIANA

VIENDO: Nada
ESCUCHANDO:

motorhead - Don`t Let Daddy Kiss Me








Hace mucho tiempo, casi en la prehistoria, trabajé en un videoclub, con VHS!!!! Para un cinéfago como yo es el mejor curro del mundo. En poco tiempo estaba llevando las compras de 3 de los videoclubs de la cadena y un par de encargados me pedían consejo sobre qué debían comprar y qué no.
Andaba yo feliz como una perdiz organizando mis compras del mes, cuando suena el teléfono y el jefe, al otro lado del aparato, me dice que tengo que ir a la tienda de Zona Franca a sustituir a la mujer que lo lleva porque está enferma.

Al día siguiente me presento en el vídeo, más mosqueado que de costumbre porque no me gustan los cambios, por lo de T.O.C. y todo eso ya sabéis, así que sintiéndome como un pulpo en un garaje, abro y pongo en marcha el chiringuito.
Todo transcurría con normalidad y calma chicha, cuando entra un hombre joven con una película en la mano y la tira encima del mostrador muy serio. Lo cierto es que el hombre no tenía muy buena pinta, yo había bajado "el visor de matar", como dice Taisan que hago, y le devolvía una de mis "mejores" miradas.

Al marcar el número de referencia en el ordenador se me quedó cara de pez, como dice mi tata, debía la friolera de 48.000 pesetas. UN RECARGO DE 48 CERO, CERO, CERO PAVOS!!!. Era el récord absoluto. Es entonces cuando veo el nombre del cliente, el cual voy a obviar, pero diré que es el de una familia que dominaba algunos "tráficos" de los importantes en la ciudad de Barcelona.
Mantengo la compostura, subo el visor de matar veloz como un relámpago y con toda la tranquilidad de la que pude hacer acopio en ese momento le digo que tiene un recargo de 48 talegos. El hombre me mira y con gesto lento pero seguro, como si lo estuviese filmando el mismísimo Leone, mete la mano en su bolsillo y saca un enorme fajo de billetes, cuenta el dinero y lo deja en el mostrador con un -hasta luego-

Mientras se iba por la puerta pensé que había vivido mi propia escena cinematográfica al más puro estilo Tarantino.

Ciao, ciao, ciao.

No hay comentarios: