viernes, 31 de mayo de 2013

LAS VACACIONES CON MIS PADRES

VIENDO: NBA
ESCUCHANDO:

80 Bars by Wyclef Jean on Grooveshark

Este es el quinto año.

Preparé mi bolsa de viaje 2 días antes de salir, como es habitual. Me fui a Sant Cugat a ver a mi niña y a despedirme. No me gusta nada de nada que mi gente esté lejos, los necesito cerca de mí, sólo saber que no los puedo ver en un ratito de coche me desestabiliza un poco...

... Me acosté.

a las 07:00 ya estaba en pie, desayuné y me puse en el ordenador a ver las webs que visito cada día. Heché un vistazo a la prensa y ya empezaba a sentir que estaba de vacaciones.

Todo ese ritual previo me encanta, forma parte de las vacaciones y la mayor parte de la gente no sabe disfrutarlo.

Una vez preparados nos pusimos en marcha. Adoro ir de vacaciones con mis padres. Nunca pasamos el tiempo suficiente con ellos cuando crecemos, y es cuando ellos más nos necesitan, también crecen, y ven que te haces independiente y aunque lo entienden no deja de dolerles y entristecerles un poco. Por eso paso la mitad de mis vacaciones con ellos.

Esta vez ha tocado cerca y nos vamos al marco incomparable del parque natural del Cap de Creus al que llegamos en apenas una hora y media, poco más. Nos instalamos y bajamos a comer.
Al terminar empieza otra parte del ritual: el primer paseo, nada más terminar la comida, salimos a la calle y empezamos el "reconocimiento del terreno". Buscamos un bar para tomar el café, nunca en el hotel, y mi padre y yo debatimos si está bueno o no y si lo convertimos en nuestro cuartel cafetero cosa que no ocurre hasta haber probado seis o siete bares y a veces hasta el tercer día de viaje; preguntar a alguien le quitaría la gracia al asunto. También adoro eso.

A media tarde volvemos al hotel para terminar de instalarnos, ducharnos con calma y prepararnos para la cena y, posterior, primer paseo nocturno antes del inicio de nuestro 5º Campeonato Vacacional de Remigio. Uno de los pocos juegos de cartas que no me gustan, salvo en las vacaciones con mis padres.
Después de comentar la jugada del primer día y hacer bromas, chincharnos mutuamente, etc, nos vamos a la cama a descansar después del día de viaje e instalación y reconocimiento.

A las 09:00 de la mañana mi madre me hace una perdida a modo de despertador. Me levanto con una sonrisa en la cara, me ducho, me visto y les pico a la puerta con un: "nas de barraca" (lo siento pero no encuentro el sonido para poneroslo).
Así empieza el segundo día en el que hay que empezar a dilucidar cuál es el mejor sitio para tomarse una tapita con su correspondiente caña y, sobretodo y más importante, cuál es la mejor heladería, cosa que este año ha sido tremendamente fácil porque este año encontramos, a la primera, un helado blando de yogurt que está realmente increíble.



También es el día de la toma de contacto con las tiendas. No podemos volver sin comprar algo, por absurdo que sea, a toda la familia, especialmente a los peques, mis sobrinos, ya que nada más aparecer por la puerta corren hacia el abuelo y le gritan eso de:

¿una cosita abuelo?

También adoro el ritual de la compra de regalitos, casi siempre, compras cosas inútiles que podrías comprar en tu ciudad y a mitad de precio, pero eso tampoco tendría gracia. La gracia está en llevártelo de allí y en "pelearte" con tus padres cuando encuentras algo chulo y todos lo queremos comprar para regalárselo a los peques.
Otra de las cosas que me gusta disfrutar es cuando te compras algo para ti que hace tiempo que querías pero que estando en tu casa no te compras nunca.
Después le llega al turno a uno de esos rituales TOC que hago en cada viaje sea donde sea y con quién sea, se trata de un baño, siempre cojo hotel, hostal, pensión... con bañera. Me doy un baño con la música del móvil, obviamente buena, y una copa de Jack Daniels, una de esas botellitas de minibar comprada en una licorería.

Estos pequeños rituales: preparación de maleta, visitas, paseos, viaje, baño, remigio, café, regalos... Junto con las visitas a fondo del pueblo o ciudad y lugares de interés hace de las vacaciones lo que son: un momento único para apartar todo lo cotidiano y disfrutar de un pequeño espacio de tiempo para ti solo, para recuperarte del estrés brutal al que te somete vivir en la sociedad actual y en una ciudad como Barcelona. Si además todo esto lo puedes hacer con los tuyos, realmente, no tiene precio.
aparte de los regalos, siempre vuelves conociendo algo nuevo de tus padres y algo nuevo sobre ti mismo. algo que refuerza unos lazos que a medida que nos hacemos mayores se van dilatando y debería ser todo lo contrario.






2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres muy grande Hermano!!

La gente suele buscar en quimeras inalcanzables aquello que tú sabes encontrar en ti mismo y en tú gente, sin necesidad de artificios.
y lo mejor de todo es que lo transmites a quien te lee!!

un abrazo maestro!!!!!!

Nombre: Sianakrom dijo...

XDDDD