martes, 22 de mayo de 2012

SANSE Y LA GENTE Y SANSE

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Soziedad Alkoholika - Jaulas de Tierra









Así, a simple vista y trato, la gente es algo sosa, fría... Indiferente. Pero, como decía antes, sólo a simple "vistrato" (humor semántico del malo), cuando eres tú el que habla y les comenta o pregunta alguna cosa, aparece la amabilidad y la educación por encima de todo. Educación que hace que no se metan donde no les llaman si tú no les dices algo antes.

San Sebastian es una ciudad pija, como dato malo, no sé bien como explicarlo, es más una sensación, tal vez idiota, pero en general (juntando todos los elementos) se la ve sobervia, altiva y no me acaba de convencer ese conjunto que forman algunas de sus gentes con sus actitudes y ese tufillo a superioridad que se huele en el ambiente.
Sin embargo esto tiene poca importancia con el resto de virtudes. Una de ellas, para mí de las más importantes, que tiene que ver mucho con la gente, es que es la ciudad más limpia, con muuuuuucha diferencia de las que he estado, y ya van unas cuantas. Otra cosa que me encanta es como están de cuidados los edificios, están como nuevos, limpios, arreglados sus desperfectos y con su arquitectura de la Belle Epoque en plenas facultades. Es una visión magnífica.


Sus parques, fuera de temporada, parece que estén en el palacio de Versalles: los setos cortados; las plantas preparadas para dar flor; la tierra bien rastrillada (¿palabro?), las hojas recogidas. Los árboles... Es después del mar lo que más me ha impresionado; es la ciudad, y se debería medir, si no está hecho ya, con más árboles centenarios por km. cuadrado que he visto en mi vida. Por todas partes hay un montón de árboles gigantes y viejos, muy viejos. Especialmente en el Kristina Enea, parque espectacular donde los haya.


Mención especial merece el Peine del Viento.

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