ESCUCHANDO: Sol Rojo
Una de las muñecas rotas de Hollywood, de la que no se habla mucho, fue mi querida Veronica Lake. En su vida, que acabó tristemente, hay una anécdota genial, ideal para esta sección.
Allá por el 42 la famosa rubia protagonizó la divertida, "Me casé con una bruja" y por entonces era tan popular que todas las mujeres del país imitaban su peinado. Esa imitación causaba problemas laborales, especialmente en las fábricas donde era bastante complicado manejar maquinaria en plan pirata, osea con un ojo tapado. Ante esta situación el gobierno pidió a la Paramount que la actriz cambiara de look.

Pd.- Curiosamente dicen que a partir de ahí empezó el declive de la actriz.
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