En las ofertas bang de una tienda muyyyyyyy conocida me hice con toda la saga de los age of empire por 4 pavos. Ya sé que es antiguo y todo eso, pero cuál de los, como llaman ahora, gamers de mi quinta no se ha pegado una buena tanda de horas, que pasan volando, a este dichoso juego de evolución y lucha.
Finalmente revalidaron el título. Los Heat de Lebron, Wade, Bosh y Andersen, pero en realidad la canasta clave fue de un viejo rockero, uno de esos que ya os anticipé que me daba miedo.
Mis conclusiones son claras después de esta final:
Los viejos rockeros nunca mueren, aunque se apagan y si a Duncan le hubiera durado un poco más la gasolina, los Heat estarían aún llorando.
Wade se ha ido apagando poco a poco y ya veremos qué es de él el año que viene.
Los Heat sin James no serían casi nada.
El nivel NBA está bajando... y mucho.
Pese al punto anterior, el deporte en USA es algo increíble.
Cuando nadie hablaba ni conocía a James Gandolfini, es decir, antes de ser Tony Soprano, yo ya era un gran fan de este gran, en todos los sentidos, actor. Un hombre con una presencia en pantalla tremendamente contundente.
Encuéntralo en "El Último Boy Scout", y descúbrelo, ya en el 93 como yo lo hice, en su papel de Virgil en "Amor a Quemarropa" dándole una tremenda paliza a la sexy Patricia Arquette.
El teniente Bobby de "Marea Roja"; el "Woody" Dumas de "Perdita Durango"; el Lou de "Fallen" o el Eddie Poole de "Asesinato en 8 mm." Obviamente, el gran Tony Soprano fue su papel, pero yo me sigo quedando con esa mirada, en la conversación previa a la paliza de True Romance, una mirada que acojonaría al más duro de los tipos de Tony.